Alfredo Rodríguez | Twitter @alfredordz83
Durante
esta semana he tenido la oportunidad de leer tres artículos periodísticos que
hablan básicamente sobre el mismo tema: El “nuevo” Andrés Manuel López Obrador.
Los
artículos de los que hablo son de Victor Beltri, de Raymundo Rivapalacio y de
Leon Krauze. En los tres se habla de un supuesto intento de AMLO por limpiar su
imagen y recorrerse hacia el centro del espectro político nacional, y en los
tres, también, se cuestiona si es “honesta” su “moderación” o si es un simple
intento por ganar adeptos y votantes, siendo Victor Beltri el único que afirma
abiertamente, en un anti-lopezobradorismo bastante claro que para él dicha
moderación es un simple engaño del político tabasqueño, aunque los otros dos
autores, sin decirlo abiertamente, también dan pie a esa interpretación en sus
documentos.
¿Pero qué
tan cierto es que estamos ante un nuevo López Obrador? En mi opinión habría que
tener mucho cuidado con la lectura que le damos a esa clase de análisis que
pudieran incluso parecer hacerle un favor a López Obrador, y pienso que habría
que tener cuidado porque desde mi perspectiva esos análisis buscan precisamente
dejar sembrada la duda sobre cual de los “dos López Obrador” es el real, si
aquel “peligroso, rigoso y populista” que inventó la propia maquinaria
propagandística del poder o este AMLO de ahora, “abierto y conciliador”.
Ningún
nuevo AMLO, desde mi perspectiva Andrés Manuel sigue siendo el mismo político mesurado
y responsable de hace cinco años, sí, el mismo mesurado que hoy como hace cinco
años se compromete a gobernar con responsabilidad y con sentido práctico y no
ideológico, el que aseguró en 2006, así como asegura hoy, que un gobierno
encabezado por él no tiene porque significar ninguna amenaza para el sector
empresarial si éste no actúa de manera facciosa y corrupta, el mismo que
sencillamente quiere un cambio en el modelo económico que permita reactivar la
economía real del país rescatando al campo y a la industria nacional para que
puedan salir de la más cruda miseria en la que se encuentran ahora millones de
mexicanos. El mismo que defiende que lejos de que sea endeudando al país, el
desarrollo y el bienestar se impulsarán con el ahorro producto de un gobierno
austero.
¿Dónde está
la diferencia? Sólo en las cabezas de los que inventaron irresponsablemente la
imagen deformada de una persona que jamás ha sido como ellos lo pintaron.
¿Que ahora
es un nuevo AMLO porque se reunió con empresarios? Ni en 2006 ni ahora ha dicho
estar en contra de los que generen empleos, siempre que sea de manera honesta,
legal y no se vulneren los derechos ni la dignidad del trabajador. ¿Que porque
viajó a los Estados Unidos? Sí, y lo hizo sosteniendo el mismo discurso de hace
5 años: Cooperación para el desarrollo como naciones de igual a igual, sin
subordinación ni consentimiento para convertirnos en colonia de los
norteamericanos ni de nadie más.
Que se
dejen de cuentos, AMLO es el mismo, el representante de un movimiento de
millones de personas que sencillamente queremos un cambio que permita que en
este país todos, sin distinción, podamos vivir dignamente y en paz.
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