Por: Alfredo Rdz. | @alfredordz83
De un tiempo a la fecha se ha puesto de moda, en la región y
en el mundo, admirar a Luiz Inácio Lula da Silva, el expresidente brasileño. Y
claro, dicha admiración está bastante justificada, pues si bien el gobierno de
Lula no fue perfecto, sí alcanzó grandes resultados, muy positivos, en el
combate y la reducción de la pobreza.
En el año de 2003, cuando Lula asume el poder en Brasil, 47
millones de personas vivían en la pobreza, al finalizar su mandato, 30 millones
de esos 47 habían pasado a formar parte de las filas de la clase media. Un gran
logro, sin duda alguna, al que se le suman muchos otros que como ese, le
permitieron a Lula terminar su mandato con una aprobación del 80% de los
brasileños y ser reconocido y respetado internacionalmente.
México no es la excepción, y tanto en la izquierda, como en la
derecha, se refieren a Lula como un gran líder y estadista.
