Por: Alfredo Rdz. | @alfredordz83
Al lanzarle
recientemente una propuesta de alianza a Elba Esther Gordillo para los comicios
electorales del 2012, Enrique Peña Neto nos lanza al mismo tiempo un mensaje a
todos los mexicanos que ojala la mayoría logremos interpretar a tiempo para
actuar como ciudadanos responsables y a la altura de las circunstancias
históricas que vivimos, e impidamos con nuestra participación consciente un
retroceso colosal en todos los ámbitos de la vida social mexicana.
¿Y cual es
ese mensaje que nos lanza Peña Nieto? Pues no es otro que este: “Mexicanos: Ustedes, su bienestar, su salud,
su tranquilidad, no me importan un carajo”.
Imposible
interpretarlo de otro modo. Es sencillamente impresentable que una persona que
pretende gobernar este país, atente de esa manera contra nuestra inteligencia
(y peor aún, contra nuestros intereses más elementales) al invitar como aliada
a Elba Esther, la representación más acabada, junto con Carlos Salinas (el otro
“aliado”, aunque más bien jefe de Peña) de lo que es la corrupción, el pillaje,
el enriquecimiento ilícito, el autoritarismo, la antidemocracia, en fin, todos
los atributos negativos que representan la inmoralidad política más perversa.
