Durante cinco años, el discurso de Andrés Manuel López
Obrador se centró en dos palabras: “el complot”.
Pero, para muchos, la confabulación contra quien fuera
candidato de la Alianza
por el Bien de Todos a la
Presidencia de la República en 2006 era sólo producto de su
imaginación.
Hoy, gracias a WikiLeaks y a su fundador Julian Assange,
quien obtuvo cables clasificados del gobierno de Estados Unidos (EU) redactados
en diferentes partes del mundo, se puede afirmar que el complot sí existió.
Sus protagonistas fueron funcionarios públicos, políticos y
hasta jerarcas de la
Iglesia Católica.
Todos ellos desfilaron ante diplomáticos de la Embajada de Estados
Unidos en México y del Vaticano para conspirar contra quien en ese momento
encabezaba las preferencias electorales para ganar la Presidencia.
